Apr 16, 2012

A moment in time eleven years ago

The following I wrote eleven years ago when I was eighteen. It is a moment in time, a bit of reality and fiction threaded together in two paragraphs. First, dear reader, you will find the Englsih translation and after the original in Spanish. 


Moment

And in the middle of the room still filled with the heavy aroma of another lunch, rice, beans, oat drink, he lay down over an improvised bed, two stools facing each other and mattress on top of them. Asleep or dead, it does not matter, but he was lying down there, his thoughts were trying to find something that of course was not in his mind, a sound, another sound to bind it with the former, and so on until a concert for piano was put together, it would be called Opus 4, Number 1. But his mind empty to the sound could only bring images, one after another, until a new life that he was not going to live was put together, a better life.

He is not in bed anymore, he is standing up by the window observing other windows and their curtains, cloudy sky, light drizzle followed by indecision, whether to open the umbrella or not, the stray dog constipated abandons its filth on the sidewalk. One image and another, and another life that he will not live because it is impossible to undo his life and implant a new one in his body. He thinks that it is his natural condition, that the wonderful and deep mystery of animal development would have forged in his mind what he was, unmodifiable in essence, of accidents so variable and futile like the diversity of insects found in the forest understory; all the contrary, so rigid and transcendental like the invariable sea in its neverending routine of waves, foams, fishes, and plankton. He thinks it would be nice to hear the sea, to hear his mind motley with images. The second theme would be exposed by the clarinet and the oboe, calm, the strings would accompany with pastoral rhythms, and at last the piano would enter, very subtle, fresh, frolicsome, retaking the theme of the winds. With an air of tranquility and gallant as if it was Classic. But there was not a single sound, only the word and the image creating unlivable lives. A woman holding the flute with curved lips, the window and the house, the smell of cooked beans, all the dishes dirty, a quarter to two, Molecular Biology class at three, half hour walking.



Momento

Y en medio de la habitación, cargada aún con el pesado aroma de otro almuerzo, arroz, fríjoles, avena, yacía acostado sobre la improvisada cama, dos taburetes entrepuestos y un colchón sobre ellos. Dormido o muerto, qué más da, pero estaba allí acostado, sus pensamientos trataban de hallar algo que por supuesto no estaba en su mente, un sonido, otro sonido para unir al primero, y así sucesivamente hasta armar un concierto para piano, sería llamado Opus 4, Número 1. Pero su mente vacía al oído sólo podía traer imágenes, una y otra, hasta crear una nueva vida que no viviría, una vida mejor.

Ya no está en la cama, de pié junto a la ventana observa otras ventanas, y sus cortinas, el cielo nublado, la llovizna liviana que acompaña a la indecisión de abrir el paraguas, el perro callejero y estreñido que abandona su escoria en la acera. Una imagen y otra, y otra vida más que no vivirá porque no se puede deshacer de la que tiene e implantar una nueva en su cuerpo. Piensa que es su condición natural, que el maravilloso y profundo misterio del desarrollo animal habría forjado en su mente lo que era, inmodificable en esencia, de accidentes tan variables y fútiles como la diversidad de insectos bajo el sotobosque, o todo lo contrario, tan rígido y trascendentales como el invariable mar en su eterna rutina de olas, espumas, peces y plancton. Piensa que sería bueno oír el mar, oír en su mente abigarrada de imágenes, el segundo tema sería expuesto por el clarinete y el oboe, con parsimonia, las cuerdas acompañarían con su rítmica pastoral, y por fin entraría el piano, muy sutil, campante, saltarín, retomando el tema de los vientos. Con un aire tranquilo y galante como si fuera clásico. Pero ni un sonido, sólo la palabra y la imagen creando vidas invivibles. Una mujer sosteniendo la flauta con la boca torneada, la ventana y la casa, el olor a fríjoles cocinados, la vajilla sucia, dos menos cuartos, clase de Biología Molecular a las tres, media hora de camino a pié.

2 comments:

  1. Que bueno que conserves tus viejos escritos, y más aún que los compartas.

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  2. La mujer que toca la flauta o el arpa da igual, lo importante es no aburrirse, volver al hogar allí te esperan frente al mar, que más da. si al final todos somos máscaras prisioneras del tiempo, vuelve, vuelve, ya, te esperan para cenar,

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